pero en mi confusión se que tengo razón;
razón de ver las cosas como son, sin temor.
El temor invade mi mente y me dice que siga
que siempre estará presente
pero mi mente se hace fuerte y lo para
encerrándolo en un vago rincón en mi mente.
No pido nada, tan solo vivo
no pienso nada, pues ya no siento.
No siento ese sentimiento de culpa
ni de remordimientos, solo vivo el silencio
de mi alma al descubierto.
Se siente genial seguir al viento
saber que tal vez ya no pueda regresar al momento
pero sigo el camino que siento en mi momento.
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